MENSAJES

 

MENSAJES DE GERARDO VERA
LA OBEDIENCIA ES CARACTERÍSTICA DE LOS FIELES
Filipenses 2:12-16

Todos los derechos de autor y reproducción reservados. Autorizada su reproducción citando la fuente y el autor.

 

Introducción

Cuando una persona se casa, es decir que toma el compromiso matrimonial, está haciendo un pacto de fidelidad con la persona amada.

La fidelidad a esa persona no solo se refiere a honrar ese compromiso en que esa persona pasa a ser la única en el universo que puede ser su amante, sino que la fidelidad a esa persona también involucra honrarla mediante el respeto y su cuidado, en cualquier circunstancia de la vida.

De igual manera, cuando le pedimos al Señor Jesús que entre en nuestro corazón, perdone nuestros pecados y sea el Señor de nuestra vida, estamos haciendo un pacto de fidelidad a Él, con la salvedad que este pacto no se hace entre iguales, sino entre Creador y creado, para pasar a ser Padre e hijo.

Dios, como padre amoroso, que cuida de nosotros, nos da mandamientos para que podamos vivir una vida abundante y victoriosa, que depende de nuestra obediencia a esos mandamientos.

Por eso vamos a ver que...                        

 

1 – La obediencia es característica de los fieles, por el amor de Dios

Filipenses 2:5-11 (Texto previo):

(5) Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (6) el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; (8) y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (9) Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, (10) para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (11) y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

En primer lugar...

 

a - Por que el Señor Jesús vivió, murió y resucitó por amor a nosotros

Dios nos amó primero.

Nuestros pecados no tenían ni más ni menos que el resultado de habernos alejado tanto de Dios que su consecuencia era nuestra muerte espiritual. Pero nuestro Padre Celestial no quiere eso para nosotros sino que Él desea darnos vida y vida en abundancia. Vida para que la gocemos aquí y ahora, y vida eterna para estar delante de Su presencia. De manera que había una sola forma para que nosotros podamos tener la vida eterna y era que alguien muriera por nosotros, pagando el castigo de nuestros pecados.

Y por el infinito amor de Dios, hemos leído Su Palabra que se hizo un hombre común, no estimando ser Dios mismo como algo de que aferrarse, sino que despojándose, sufrir la muerte terrible en la cruz, cargando nuestros pecados.

Pero también la obediencia es característica de los fieles por el amor de Dios...

 

b - Por que el Señor Jesús nos dejó su ejemplo de obediencia

El Señor Jesús, como hombre, se sometió de tal manera a la voluntad de su Padre que fue obediente al plan de salvación que había trazado, hasta morir en la cruz.

Siendo Dios no hubiese sido necesario sufrir, pero como Dios es justo, fue obediente a sus propias leyes, a sus propios mandamientos, y como Él es el amor, y por amor a nosotros, recibió en sí mismo, en su cuerpo, el castigo de nuestros pecados, sufriendo la maldición y el dolor, Él en nuestro lugar.

 

Enseñanza para nuestra vida:

Necesitamos tener viva en nuestra mente la imagen del Señor Jesús en la cruz. Necesitamos recordar lo que Él sufrió en carne propia, el dolor y la muerte que produce el pecado.

Él fue azotado, escupido, despreciado y golpeado por nosotros, en nuestro lugar.

Sus manos fueron traspasadas por clavos y por largas horas de agonía, su cuerpo fue desgarrado por el peso de cada uno de nuestros pecados.

El recordar eso y, sobre todo, que ese era nuestro lugar, debería impulsarnos a ser obedientes a sus mandamientos por fidelidad al amor tan grande que Dios nos dio, nos da y nos dará.

 

Hemos visto que la obediencia es característica de los fieles por el amor de Dios, porque el Señor Jesús vivió, murió y resucitó por amor a nosotros y porque nos dejó su ejemplo. En segundo lugar vamos a ver que...

 

2 – La obediencia es característica de los fieles, por el amor a Dios

Esto implica que...

 

a - Por amor a Dios nos alejamos del pecado

(12) Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Si uno tiene la capacidad de poder tomar conciencia de lo que significó para el Señor Jesús el morir en la cruz. Si uno puede captar aunque sea algo de toda la dimensión de lo que ocurrió en el Monte Calvario, no puede más que amar a aquel que nos amó de tal manera que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna.

Esto no nos mueve más que a amarlo con todo nuestro ser. Y si cada pecado nuestro es como un martillazo en un clavo en la mano del Señor Jesús, el amor hacia Él nos impulsa a alejarnos del pecado. Él produce en nosotros así el querer como el hacer. Su amor traspasa todo nuestro ser y nos impulsa a alejarnos lo más posible de las tentaciones y el pecado.

Pero también la obediencia, que es característica de los fieles por amor a Dios lo es porque...

 

b - Por amor a Dios hacemos sus mandamientos

(13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. 

Si sentimos su amor y nos sentimos impulsados a amarlo con toda nuestra mente, con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas, este es el primer gran mandamiento que cumplimos.

Y el Señor Jesús dijo: (Juan:14:15) “Si me amáis, guardad mis mandamientos”, y (Juan:14:21) “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él.” Y también: (Juan:15:10) ”Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.”

 

Enseñanza para nuestra vida:

Y si sabemos que “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”, y que los mandamientos de Dios no son gravosos, y si llevamos el yugo de Jesús que es fácil y ligera su carga, sabiendo que cumpliendo sus mandamientos, Él nos da la seguridad de vivir una vida abundante y victoriosa hoy y por la eternidad ¿Qué es entonces lo que a veces nos hace desviar del camino angosto trazado por el Señor?

Entonces hemos visto que La obediencia es característica de los fieles, por el amor de Dios y que La obediencia es característica de los fieles, por amor a Dios. Y habíamos dicho que el amor de Dios nos impulsa a amarlo cumpliendo el primer gran mandamiento. Pero también nos impulsa a cumplir con el otro gran mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Por eso decimos también que...

 

3 – La obediencia es característica de los fieles, por amor al prójimo

Y primeramente...

 

a - Por amor a nuestros hermanos en la fe

(14) Haced todo sin murmuraciones y contiendas El versículo 14 nos habla de la relación que Dios manda que tengamos sus hijos en la iglesia. El Apóstol Pablo está preocupado en esta carta por poder transmitir que la voluntad de Dios es que entre hermanos en Cristo podamos tener unidad y amor, “sin murmuraciones”, es decir, sin cosas que se hagan a las espaldas de otros hermanos, y “sin contiendas”, sin peleas. Por eso un poco antes en la carta de Pablo dice:

Filipenses 2:1-4 (Texto previo)

(1) Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, (2) completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (3) Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; (4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

Si podemos comprender la profundidad del amor que Dios nos tiene, y el amor de Dios mora en nosotros, no podemos hacer y sentir otra cosa que preocuparnos por nuestro hermano, estimándolo como superior a uno mismo, es decir, como alguien más importante que uno mismo, merecedor de que uno lo sirva como siervo, con el ejemplo del Señor Jesús que nos estimó más importantes a cada uno de nosotros que a su propia vida terrenal, y que nos estimó más valiosos, que cualquier sufrimiento que pudiera padecer como hombre, renunciando a invocar el ser Dios mismo.

Pero el amor de Dios manifestado y moviendo nuestra vida, no solo nos impulsa a amar a nuestros hermanos, sino que la obediencia es característica de los fieles...

 

b - Por amor a los perdidos

Y el texto nos dice que hagamos todo sin murmuraciones y contiendas...

(15) para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; (16) asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

Es decir, para testimonio, para iluminar las tinieblas de este mundo. El obedecer a Dios nos da la certeza de que en la iglesia vivamos en una comunidad donde reine la justicia y el amor. En la iglesia uno debería sentirse como en el cielo. La vida en la comunidad de la iglesia debería reflejarlo. Y el amor entre hermanos debería ser de testimonio para los inconversos. Nuestro testimonio cristiano puede allanar el camino al cielo o ser una enorme piedra que no solo sea de tropiezo sino llegar a tapa totalmente la puerta estrecha.

Nuestro testimonio de amor entre hermanos puede abrir muchas veces la puerta a la salvación de muchas personas.

Y esto es previo a obedecer el mandato de ir y hacer discípulos porque un discípulo se forma con nuestro ejemplo de vida y ¿Quién querría ser discípulo de quienes viven en murmuraciones y contiendas?

Sin embargo ¿Quién se resistiría a ser discípulo de quienes viven en una atmósfera de amor, servicio y cuidado el uno por el otro? ¿Quién podría resistirse? ¿No es acaso lo que le falta a aquellos que viven inmersos en la oscuridad del mundo? ¿No es eso algo de lo que están buscando en su vacío interior y emocional? ¿No es el amor una de las principales carencias que algunos de nosotros pudimos tener antes de conocer a aquel que nos amó tan grandemente y por medio de alguien que le amaba y que por eso nos amó a nosotros para darnos el mensaje de Dios?

 

Conclusión:

Para finalizar este mensaje, no nos queda otra cosa que releer los versículos 5-11 (y detenernos en los versículos 9 a 11)

(5) Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (6) el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; (8) y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (9) Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, (10) para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (11) y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

¡Aleluya!

Gerardo Hernán Vera

 

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