MENSAJES

 

MENSAJES DE GERARDO VERA
LA COMUNIÓN SE MANTIENE POR FE
Colosenses 2:1-7

Todos los derechos de autor y reproducción reservados. Autorizada su reproducción citando la fuente y el autor.

 

(1) "Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; (2) para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (3) en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. (4) Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. (5) Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. (6) Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; (7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias."

 

Introducción

En la 1º Carta a los Corintios, el Apóstol Pablo nos dice que somos "edificio de Dios", edificado sobre el fundamento de Cristo, lanzando la advertencia "Cada uno mire como sobreedifica".

Nuestra comunión con Dios parte del fundamento que tenemos en Cristo. Ahora ¿Cuál es la manera en que se mantiene y edifica nuestra comunión con Dios?

 

I. La comunión exige desechar todo lo que nos impide tenerla

A. Tener conocimiento intelectual evita tener comunión

(2) "para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (3) en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento."

El apóstol Pablo les escribe a los hermanos de la Iglesia de Colosas con gran preocupación por su crecimiento espiritual.

Al comienzo del pasaje que leímos Pablo dice que tiene una gran lucha por ellos. Él estaba "en espíritu" con los hermanos a los que no conocía personalmente, pero por los cuales también tenía preocupación. Las palabras del idioma original indican que Pablo tenía una gran agonía por sus hermanos, en que se mezcla la ansiedad, oración y sus anhelos.

Él esta preocupado por su crecimiento en la fe. Para que ellos puedan crecer es necesario que tengan comunión con el Señor, por lo que Pablo comienza a definir lo que necesitan.

Ellos necesitan "alcanzar todas las riquezas de pleno conocimiento a fin de conocer el misterio de Dios ya que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento". Pero lo primero que vemos es que para alcanzar esta meta, el camino no es a través de la acumulación de conocimiento intelectual sino a través de una relación con el Señor Jesús.

Si leemos en Génesis, encontramos que dice que "conoció Adán á su mujer Eva, la cual concibió y parió á Caín" (Génesis 4:1a). "Conocer" hace referencia a la intimidad, en este caso entre los cónyuges. Un tipo de unión semejante a esta es -entonces- la que es necesaria tener con el Señor Jesús para poder alcanzar "los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" escondidos en Cristo.

Esos tesoros sólo están disponibles para quienes conocen íntimamente al Señor Jesús y no para todas las personas. Están escondidas para que los descubran sólo aquellos que buscan una relación personal e íntima con Cristo.

Entonces, la comunión no es tener conocimiento intelectual, que es limitado, sino que es tener una relación con el Señor, que es algo que nos lleva más allá, a los tesoros del conocimiento y la sabiduría de Dios.

Sin esa relación, si sólo se busca el conocimiento intelectual, entonces existe un riesgo muy grande:

 

B. Los falsos maestros, falsas doctrinas y enseñanzas impiden la comunión

(4) Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.

En los primeros tiempos de la iglesia, igual que pasa ahora en algunos lugares, había quienes intentaban filtrar su propia "revelación" dentro de las enseñanzas del Señor y de sus apóstoles. A lo largo de las cartas que encontramos en el Nuevo Testamento podemos ver que esta era una gran preocupación que tenían los apóstoles, no como algo que pudiera pasar, sino como un hecho concreto.

Conocemos al Señor a través de Su Palabra. Él se reveló a nosotros a través de la Biblia y allí podemos encontrar todas los "tesoros de la sabiduría y el conocimiento escondidos en Cristo". A través de Su Palabra, Dios nos habla cada día.

Sin embargo, muchas veces podemos ser desestabilizados por falsas doctrinas, por (como dice el texto) "palabras persuasivas". Entonces ¿Cómo podemos separar lo falso de lo verdadero? La respuesta es: confrontándolo con la Palabra de Dios.

 

Entonces, el tiempo del "devocional diario" no sólo nos acerca más al Señor, quien es el camino, la verdad y la vida, sino que, al mismo tiempo, nos aleja de la mentira y de la muerte. El conocimiento de La Palabra de Dios es una responsabilidad nuestra, mía, suya, de cada creyente en forma personal. Sólo así se podrá tener un conocimiento del Señor y de lo que Él tiene guardado sólo para los que le buscan, para los que tienen comunión con Él.

El pasaje nos enseña primero que la comunión exige desechar todo lo que nos impide tenerla, pero también nos enseña que...

 

II. La comunión es tener una relación con Cristo

Hemos visto que la comunión no es tener conocimiento intelectual y que esta se puede ver amenazada por falsos maestros, doctrinas y enseñanzas. Entonces... ¿Qué es la comunión con Dios? Para empezar...

 

A. La relación con Cristo comienza recibiendo al Señor Jesús

(6) Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él

La comunión empieza recibiendo al Señor Jesús, porque es necesario que en algún momento y de alguna forma comience la relación con Dios. En el Evangelio de Juan (14:6-7) leemos que hablando con Tomás, "Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también á mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto."

Jesús es el único camino al Padre, no es un camino más, sino que es el camino. Entonces, para relacionarnos con Dios debemos comenzar por la única manera posible: "recibiendo al Señor Jesús". No hay otra manera. Eso no es algo que diga yo, sino que es lo que dice la Biblia, la Palabra de Dios. Son las palabras del propio Señor Jesús y es la única manera que Dios preparó para que podamos tener comunión con él.

Porque Dios es santo y nosotros hemos pecado, pero al recibir a Jesús en nuestro corazón, por su muerte en la cruz somos limpiados de nuestros pecados y entonces sí podemos "acercarnos confiadamente al trono de Dios", limpios, puros, santificados por Dios para poder estar en su presencia. ¿No cree que esto es maravilloso?

El Señor nos proveyó la forma, ya que nosotros somos hombres finitos y limitados que no podríamos haberlo hecho por nuestros propios méritos. Somos imperfectos, pecamos, y de otra manera no podríamos presentarnos ante el Señor. Su pureza nos consumiría.

Entonces, nuestra comunión con Dios comienza recibiendo al Señor Jesús, pero nos habíamos hecho la pregunta sobre ¿Qué es la comunión?:

 

B. Tener una relación con Cristo eso es comunión

(6) Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él

Así como la comunión tiene un punto de partida, también exige una relación diaria con Cristo, es necesario mantenerla en el tiempo, continúa con el "andar en Cristo" cada día.

La vida cristiana no es algo estático. La vida cristiana es algo dinámico. "Andar en Cristo" habla de cómo nos conducimos en cada acto de nuestra vida.

En el capítulo siguiente de la carta a los Colosenses encontramos que dice (3-17) "Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él."

Fíjese que La Palabra dice "andar EN Él" y no "andar CON Él", que son dos cosas muy diferentes.

Andar con Él no exige tener una relación personal e íntima con nadie. Andar con Él sería lo que vemos cuando salimos a la calle y vemos gente portando y adorando una imagen, cuando vemos que la pasean por las calles esperando de esa imagen algún favor que no puede darles porque es tan solo un montón de yeso. El Salmo 115 (4-8) dice:

"Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán; Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán; Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta. Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía."

Esta es una relación que se da en el mundo de lo material.

Andar en Él, en Cristo, es una relación espiritual con Dios que es Espíritu. Exige ser parte, comprometernos y negarnos a nosotros mismos para que "ya no seamos nosotros sino Cristo en nosotros". Dios se manifiesta a nosotros a través de Su Palabra y se manifiesta a nuestro prójimo a través nuestro. La Palabra de Dios dice que somos "cartas escritas" en donde la gente debería poder leer en nuestro diario vivir, el Evangelio de Cristo.

Andar, exige acción. La vida cristiana es una vida de acción. Es cierto, la comunión con el Señor se tiene hablando con Él a través de la oración y Él nos responde a través de Su Palabra y manifestándose a través de las circunstancias, pero el tiempo devocional por sí sólo no es comunión. El amor no sólo se expresa con los labios sino también en hechos. No hay fe que no produzca obras como consecuencia. Y el amor a nuestro Señor entonces se manifiesta a través de los actos que hacemos en su nombre, a través del testimonio de vida y a través de llevarle a otros la "Buena Nueva" de salvación. A través de decirle a otros que Dios les ama y quiere darles una vida abundante y vida victoriosa. La vida eterna que se disfruta cada día aquí, teniendo una vida de alta calidad.

Si la comunión con el Señor es un vínculo espiritual, con Dios que es Espíritu, a quien no vemos pero tenemos pleno conocimiento que existe y que nos relacionamos con Él, entonces...

Lo primero que hemos visto es que la comunión exige desechar todo lo que nos impide tenerla. Lo segundo que hemos visto es que la comunión es tener una relación con Cristo. Y ahora veremos que...

 

III. La comunión se mantiene por fe

En primer lugar

 

A. Se mantiene por fe, creciendo en la Palabra

(7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias."

La primera palabra "arraigados" hace referencia a cual es el fundamento sobre el cual se construye la fe.

Comparemos con la raíz del árbol que extrae su alimento de la tierra y que entonces es alimentado, está arraigado.

Sin embargo, si continuamos con el lenguaje arquitectónico de Pablo, arraigados estaría haciendo referencia a las bases, a los cimientos de la construcción. Y esos cimientos son construidos, no en cualquier terreno, sino que son "en Él", sobre la "roca" que es Jesucristo.

Así como por la raíz del árbol sube la savia, en lo natural, lo único que podría subir por los cimientos es humedad. Sin embargo, en lo espiritual, nuestro cimiento esta fundado dentro de la roca que es Cristo, la roca de la cual sale "el agua de vida eterna".

La segunda palabra "sobreedificados" hace referencia a lo que se construye sobre las bases. Tiene que ver con el alimento diario que recibimos para crecer en la fe. Y tampoco se construyen las paredes con cualquier ladrillo o piedra. Se construyen "en Él", en Cristo, creciendo en el conocimiento de la Palabra de Dios.

Sobreedificamos estudiando la Palabra de Dios cada día, apartando un tiempo para el devocional diario. Aunque en algunos grupos sea mal visto, o fuera de moda, el tener un "devocional", la propia Biblia nos muestra que la única manera de sobreedificar nuestra fe es a través del conocimiento de la Palabra de Dios.

El Apóstol Pablo les escribe a los Corintios (1Corintios 3:10):

"Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica."

En segundo lugar, la comunión...

 

B. Se mantiene por fe, obedeciendo sus mandamientos

(7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias."

"Confirmados en la fe" se refiere al cemento que une todas las partes de la construcción, es lo que le da solidez. La comunión se mantiene por fe y somos confirmados en esa fe a través de hacer la voluntad de Dios, poniendo por obras la fe y no sólo de palabras, es decir, cumpliendo sus mandamientos. En Mateo 7:24-27 dice:

(24) "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. (25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina."

"Oir Sus Palabras y hacerlas", es decir, obedecer sus mandamientos es abstenernos de aquello que no es agradable a Dios y también hacer lo que el Señor espera de nosotros, "como fuimos enseñados".

Si tenemos una relación con Dios, cada minuto podemos reconocer su obrar en nuestra vida y eso nos lleva inevitablemente a tener "acciones de gracias" hacia Él. No podemos más que agradecer a Dios por su amor y misericordia, y la forma de hacerlo es ser fieles en esforzarnos para cumplir con el ministerio, con el propósito que el Señor ha puesto en nuestra vida, comenzando con obedecer al mandato de la "Gran Comisión" que nos dejó a todos sus discípulos, acerca de hacer otros discípulos, que implica, en primer lugar, que otros conozcan el infinito amor que Dios les tiene.

 

Conclusión:

Vimos que Pablo estaba sumamente preocupado por el crecimiento espiritual de hermanos que ni siquiera conocía personalmente y los acompañaba espiritualmente, en oración, deseando poder estar con ellos y sufriendo sus limitaciones. Nosotros ¿Estamos preocupados por nuestros hermanos en esta manera? ¿Nos desgarran interiormente los sufrimientos de nuestro prójimo o ya hemos llegado a un punto de insensibilidad en que no nos importa?

En cuanto a aquellos hermanos que están haciendo sus primeros pasos en la fe, aquellos que dice la Palabra que son "bebes espirituales": ¿Sienten el compromiso de crecer en la fe para poder edificarse a si mismos y llegar a poder edificar a otros?

Y en cuanto a los creyentes que nos consideramos con cierta madurez: Seguimos sobreedificándonos, cultivando una buena vida de comunión con el Señor, a través de apartar tiempo para la lectura de la Palabra y el ejercicio del ministerio al que el Señor nos llamó? ¿Tenemos el compromiso de edificar bien? ¿Estamos haciendo rendir nuestros dones confirmando nuestra fe por las obras en otras personas? ¿Estamos edificando a alguien?.

Gerardo Hernán Vera

 

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