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MENSAJES DE GERARDO VERA
 
DIOS LLAMÓ A MOISÉS
Éxodo 3:1-4, 10, 19-20

Todos los derechos de autor y reproducción reservados. Autorizada su reproducción citando la fuente y el autor.

Introducción

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

¡Que hermosa verdad! ¿No es cierto?. En el Evangelio de Juan encontramos la mejor explicación de por qué el Señor decidió hacerse hombre, llevar nuestros pecados y sufrir Él por amor a nosotros, para que nosotros no tuviésemos que sufrir el dolor de nuestros pecados.

¿Alguna vez se ha puesto a pensar en que ese sacrificio puede haber sido hecho en vano para muchas vidas si nosotros, que ya recibimos esa gracia, no la compartimos con otros?

El Apóstol Pablo les escribió a los Romanos: (Romanos 10:14) “¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Es decir, si nosotros no hablamos... ¿Cómo sabrán del amor de Dios?

Ese mismo amor de Dios que hoy libera a los esclavos del pecado, el mismo Dios que confía en nuestra obediencia a la comisión que nos dio para llegar a aquellos a los cuales debemos llevar el mensaje, es el mismo Dios que un día también usó a un hombre llamado Moisés para liberar a su pueblo de la esclavitud de los egipcios.

Veamos entonces que sucedió en la vida de Moisés, como ejemplo de lo que el Señor puede hacer con alguien que pone su vida en sus manos, obedeciendo y confiando en el obrar de Dios.

 

I - Dios llamó a Moisés

A - Dios llamó a Moisés y lo capacitó

(1) “Y Moisés apacentaba el rebaño de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, y condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios.”

El tema que hoy nos convoca es el hecho de que Dios llamó a Moisés. Y en primer lugar veremos que Dios lo capacitó a lo largo de toda su vida para ese llamado que haría a su vida.

Para poder tener mayor comprensión del momento en la vida de Moisés del que estamos hablando, deberíamos hacer un repaso de los acontecimientos que marcaron su vida.

Haciendo una lectura de lo que nos dice la Palabra de Dios, tanto en Éxodo como en el libro de los Hechos nos dice que Moisés nació en un momento crítico en que el pueblo hebreo estaba siendo maltratado y oprimido por el faraón, a tal punto de que todo niño varón debía ser muerto al nacer.

Moisés es escondido por su madre, pero a los tres meses lo dejó en el río del cual lo rescató la hija del faraón, quien lo adoptó pero se lo dio, sin saberlo, a su propia madre para que lo criara. Así,

 

1. Dios lo capacitó conociendo la vida de los hebreos,

El pueblo al que pertenecía, haciéndolo vivir entre ellos en sus primeros años de vida de acuerdo a sus costumbres. También

 

2. Dios lo capacitó en la forma de dirigirse en la corte del faraón, por haber sido parte de la familia real.

Dice la Palabra de Dios que cuando Moisés creció, su madre lo entregó a la hija del faraón. Allí "fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era un hombre poderoso en hechos y palabras” (Hechos 7:22). Él conocía y sabía la forma de pensar del faraón y las presiones a que estaba sometido.

 

3. Dios lo capacitó en depender de Él

Cuando Moisés mató al egipcio en defensa de un hebreo, dice La Palabra de Dios que él “pensaba que sus hermanos entendían que Dios les estaba dando libertad por medio de él”. Cuando tuvo que huir por temor, debió replantearse muchas veces su obrar. Y aunque Dios sí lo iba a usar para liberar a su pueblo, no era ni el tiempo ni la forma. Debió aprender a no confiar en sus fuerzas y a esperar el tiempo de Dios. Tuvo 40 años en el desierto para meditar en eso. En ese tiempo, también...

 

4. Dios lo capacitó en cómo pastorear

Moisés conoció a Jethro, quien le entregara su hija Séfora, con quien tuvo dos hijos. Sin embargo el nunca fue el propietario de las ovejas que apacentaba, sino su suegro.

De modo que el aprendió a cuidar y guiar vidas que no eran de su propiedad. Tampoco lo iba a ser el pueblo hebreo, exclusiva propiedad de Dios. Sin embargo el tendría a sus espaldas toda la responsabilidad de su cuidado. Para esto también...

 

5. Dios lo capacitó en el conocimiento del terreno

En esos 40 años guió a las ovejas a través del desierto, en busca de los mejores lugares donde pudiera haber algo de comida y también conoció la ubicación exacta de los pozos de agua, las rutas de mercaderes, etc. Aunque la Biblia no lo dice, seguramente, después de 40 años, el debe haber sido un experto, un “vaqueano” del desierto.

Es verdad que Dios llamó a Moisés y lo capacitó, pero también....

 

B - Dios llamó a Moisés en el momento menos esperado

Así, dice la Palabra de Dios que

(1) “Y Moisés apacentaba el rebaño de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, y condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios.”

(2) “Y se le apareció el Angel del Señor en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moisés miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía”.

Esto no era algo preparado. Moisés no fue a Horeb porque sabía que allí se encontraría con Dios. Simplemente Dios se le presentó en el momento menos esperado.

Veamos cual era la situación de Moisés, ya no en lo que le pasó a lo largo de su vida, sino cual era su situación en el momento en que esto ocurre.

1. En este momento tenía seguridad en cuanto a la provisión económica, al sustento diario

Moisés se encontraba en el desierto apacentando las ovejas de su suegro, es decir tenía un trabajo, casa y comida.

 

2. En este momento tenía seguridad física, lejos de Egipto y siempre y cuando se mantuviera alejado, ya que había tenido que escapar, no sólo por miedo, sino también porque el faraón “trató de matarlo”.

 

3. En este momento tenía seguridad afectiva. Aunque seguramente extrañaría a sus padres y hermanos, había podido rehacer su vida, contrayendo matrimonio con Séfora con quien tenía dos hijos.

Y aunque la Palabra de Dios no lo dice es natural que cuando uno comete errores, no quiera volver a pasar por la experiencia del fracaso. Dicho de otra forma, el haber fracasado en el intento de liberar a los hebreos “a su manera” hacía de Moisés la persona que menos interés tenía en exponerse a la posibilidad de fracasar en un intento de liberación. Casualmente sería Moisés quien, con 80 años, no quería escuchar ni hablar de un plan de liberación que lo incluyera a él.

 

Enseñanza para nuestra vida:

Cuando Dios nos llama, el permite que previamente tengamos ciertas experiencias que el usará en favor de su pueblo. Todos nuestros estudios, nuestras capacidades, y aún nuestros fracasos, el Señor los usa para prepararnos y capacitarnos para lo que Él desea hacer con nosotros y a través nuestro.

Y para hacerlo, Él no espera a que nosotros digamos: “Bueno Señor, Ya hice tal o cual curso, ya estoy listo y preparado para que me uses”. No. El nos llama en el momento que menos esperamos, en el momento en que estamos listos, no de acuerdo a nuestra forma de ver las cosas sino de acuerdo a SU forma de vernos.

En los 40 años del desierto, la Palabra de Dios no dice que Moisés se preparara para volver a Egipto. Es más, a la luz de las escrituras, uno puede pensar que Moisés hasta había desechado totalmente esa idea, enterrado y olvidado el asunto cuando...

 

II – Dios llamó a Moisés con un propósito

A. Dios llamó a Moisés

(3) “Entonces dijo Moisés: Me acercaré ahora para ver esta maravilla, por qué la zarza no se quema(4) Cuando el Señor vió que él se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo !Moisés, Moisés! Y el respondió: Heme aquí.”

Este pasaje nos muestra dos cosas. La primera es que Dios se le presentó a Moisés de una forma clara y contundente, a través de un hecho que salía fuera de lo común en el desierto. El Señor despertó la curiosidad en Moisés.

La segunda cosa es que él se acercó en busca de respuestas.

Moisés podría haber seguido de largo. Sin embargo, el se acercó y fue entonces que Dios lo llamó como consecuencia de su respuesta a la presencia de Dios, no antes.

Pero también...

 

B. Dios llamó a Moisés y le dio una comisión

(10) “Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel de Egipto”

El Señor no discutió sus planes con Moisés. No le dijo, “bueno, si tu quieres”, “tal vez”, “podrías”. El simplemente le dijo “ven y te enviaré”. Sin vueltas, sin rodeos.

Tampoco le dijo “cuando tu quieras”, “algún día”, sino que le dijo “Ahora”. Ya!!.

Por otra parte, la comisión que le dio fue clara: “para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel de Egipto”

Su misión era “sacar” al pueblo de Egipto, de la esclavitud a la libertad. Más adelante en la Biblia encontraremos que el propósito también era, no solo sacarlos sino también llevarlos hasta la tierra prometida. Nada más ni nada menos. Para “entrarlos” a la tierra el Señor ya tenía en vista preparar a Josué

 

Enseñanza para nuestra vida:

Primero Dios nos llama a nosotros. Es necesario que tengamos un encuentro con Él que cambie nuestras vidas. La vida de Moisés cambió el día que tuvo su encuentro con Dios en la zarza, e igualmente nuestra vida no puede seguir igual una vez que el Señor se presenta a nuestras vidas.

Por otra parte, en nuestro caso no necesitamos esperar a que Él nos hable específicamente de nuestro llamado. Eso puede producirse a lo largo de nuestra relación con él, porque Él ya nos dejó una comisión en su Palabra: “Id y haced discípulos”

Esta comisión, como la de Moisés, tampoco es optativa. Es un mandato: “id”. Y al igual que la de Moisés es con urgencia. En el idioma en que fue escrita la Biblia, la palabra expresa urgencia “Ya”. Y también sabemos a que nos llama: a “hacer discípulos”, a bautizarlos y a enseñarles que guarden sus mandamientos.

 

III – Dios llamó a Moisés y le enseñó las consecuencias de su obediencia

A. Dios llamó a Moisés y su obediencia generaría oposición

(19) “Pero yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir, si no es por la fuerza”

La tarea que tenía por delante Moisés no era nada fácil. Seguramente a esta altura no entendería mucho lo que sucedía, las formas en que Dios hace las cosas. El Señor lo mandaba a rescatar a su pueblo pero, como dice en otro pasaje más adelante, al mismo tiempo endureció el corazón de faraón para que no los dejara ir.

Sólo había una forma en que el Faraón los dejaría libres: Por la fuerza.

Sin embargo, Moisés, aunque no entendiera las formas en que Dios obra, tan sólo debía obedecer al Señor para que las cosas salieran “a la manera de Dios”.

Entonces...

 

B. Dios llamó a Moisés y su obediencia demostraría el poder de Dios

(20) “Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todos los prodigios que haré en medio de él, y después de esto, os dejará ir.”

Moisés tenía la promesa de Dios de que si él obedecía, el Señor extendería su mano haciendo todos los prodigios necesarios para que quedara claro que era Él quien libertaba a su pueblo.

Imaginemos por un minuto que Moisés hubiese ido frente al Faraón a pedirle la libertad del pueblo y este le hubiese dicho que si.

¿O que tal si los hebreos, que dice la Palabra de Dios que eran muchos más que los Egipcios se hubiesen levantado en armas en una guerra de “liberación”?, o lo que es peor, que se hubiesen adueñado de la tierra de Egipto y entonces no se hubiesen ido a la tierra que Dios les prometió.

Cualquiera de estas dos cosas hubiese tenido como consecuencia que la gloria de la liberación iba a ser o de Moisés o el propio pueblo se hubiera sentido autosuficiente, en ambos casos, sin necesidad de depender de Dios.

 

Enseñanza para nuestra vida:

De la misma manera, el Señor no nos dice que una vez que uno cree en Él y tiene la salvación de su alma y la vida eterna, nuestra vida va a estar libre de los problemas de este mundo. Jesús nos dijo “en el mundo tendréis aflicción, mas confiad, yo he vencido al mundo”.(Juan 16:33). Como a Moisés, no sólo nos advierte de que vamos a enfrentar problemas, oposición, al recorrer el camino angosto, sino también nos da la seguridad de que Él nos acompaña y nos da victoria, por que Él ya venció.

Pero aún más, no solo se aplica a nuestra vida sino también a nuestra misión, a nuestra comisión: Cuando nos dice “Id y haced discípulos”, el también nos recuerda que nos envía porque “Toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra” y nos promete “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

 

Conclusión:

Hemos visto que Dios llamó a Moisés, y que a través de su experiencia de vida, el Señor lo capacitó para el propósito que tenía planeado para su vida.

También hemos visto que Dios se le apareció en el momento menos esperado y lo llamó con un propósito, se presentó en su vida, él tuvo un encuentro personal con el Señor, y Dios le dio una comisión, liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, para lo cual debió ser obediente y esa obediencia tuvo como consecuencia oposición, pero también como fruto de esa misma obediencia, esa oposición fue vencida por la demostración del poder de Dios.

 

Si miramos atrás, veremos que nuestra historia de vida tiene similitudes con la de Moisés.

Quienes tuvimos la bendición de tener un día, un encuentro personal con el Señor y pedirle que Él perdone nuestros pecados y entre en nuestro corazón para darnos, no sólo vida eterna, sino también hoy poder gozar de vida abundante y victoriosa, podemos ver como Dios nos capacitó a lo largo de toda la vida, y lo sigue haciendo.

Le invito a que incline su rostro y medite esto. Si usted quiere gozar de vida abundante y victoriosa hoy y por la eternidad, y aún no le ha dicho al Señor que le perdone sus pecados y que entre a morar en su corazón, hoy es una nueva oportunidad de responder al llamado que el Señor hace a su vida, allí mismo donde se encuentra, en silencio, hable usted con su creador.

Si ya lo ha hecho, le invito a meditar si realmente ha sido obediente con respecto al llamado que el Señor le hizo directamente a usted: “ir y hacer discípulos”, liberando las almas de la esclavitud del pecado. Tómese este tiempo con el Señor para, si es necesario, pedirle perdón por no haber sido obediente y comprometerse de hoy en adelante en aquello para lo que el Señor lo llamó.

Gerardo Hernán Vera

 

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